. . .

Azotado: un cumpleaños en la esquina de la mazmorra

> Reportajes > Azotado: un cumpleaños en la esquina de la mazmorra

[alert type=»red»]El contenido de este artículo es solo para mayores de 18 años. LaBaseCR.net no se hace responsable del contenido acá descrito ni de quien lo accede.[/alert]

Dos, tres, cuatro, ocho azotazos luego y de su boca sale la palabra «rojo»

Un miércoles por la noche, ¿qué hay que hacer? Una noche entre semana suele ser para ir al cine, jugar bolos, un par de cervezas a lo sumo, ¿verdad? ¿Qué tal celebrar el cumpleaños de un ícono del Industrial en un Club Sadomasoquista exclusivo? Creo que mi miércoles fue considerablemente más interesante que el suyo; tomemos como evidencia el hecho que escribo esto sentado sobre un cojín (más acerca de eso luego).

La Esquina de la Mazmorra es un punto muy peculiar de San José, porque en esta esquina castigan gente. A voluntad propia, por supuesto. Desde afuera, tiene una apariencia imperceptible; se ve como una casa vieja y olvidada, posiblemente abandonada, pero hay un bombillo solitario encendido sobre la puerta principal. Se baja por unos escalones de piedra quebrados y se abre un portón negro de picaporte. No suena nada más que la ciudad a las nueve de la noche alrededor de uno. No hay timbre, uno simplemente toca la puerta. Cuando se abre, una luz roja emana desde adentro y sale un tipo que en su diario vivir podría ser ingeniero en sistemas, abogado o dentista. Pasen adelante. Mis dos amigas que me acompañaban estaban un tanto ansiosas; yo, habiendo estado aquí en una ocasión previa, lo estaba aún más.

sado maso 5

Entrando vemos un grupo diverso de personas. Hay chicas semi-desnudas mostrando lingerie, un hombre en pantalones de cuero y la cara pintada, otro con pasamontañas, otro grupo de personas sentados en silencio, una pareja sentada en la barra (vestidos para la ocasión) y por fin, los anfitriones, Vital y Mitzuky. Esta pareja son los dueños del establecimiento; el Amo y la Mistress. Vital es un experto en sogas y nudos mientras que Mitzuky es una dominatríz experimentada. Vital se conduce con mucha naturalidad en su pequeño calabozo; nos da un tour del lugar, nos explica en detalle que hace cada paleta, látigo, gancho y juguete. Nos da toda una lección sobre la diferencia de cuerdas y sogas que se utiliza, sus materiales, sus resistencias y hasta su historia. Tiene Algunos de los objetos que posee Vital son hechas a medida por precios bastante altos como el juego de sogas de cáñamo para amarres japoneses, valorada en $2000. Sin embargo, lo más valioso que tiene Vital es su amplia sabiduría en el tema del fetiche y el sadomasoquismo. Se nota que ha dedicado su vida a su pasión y ser un amo de mazmorra profesional. Algunos curan enfermos, algunos cuentan facturas y algunos amarran y azotan personas de profesión.

Nos compramos unas bebidas y nos sentamos en la sala principal, donde detrás de la barra hay una pantalla con pornografía fetichista

Este día habían muchos primerizos en un lugar así, por lo que la tensión se sentía un poco extraña. Todos estaban bastante inhibidos, hasta que un valiente decidió que él quería probar un poco. En instantes lo descamisaron y con delicadeza, una de las chicas le ató las manos a una cruz de madera en el cuarto del azote. Con los ojos vendados, el esclavo voluntario sonría nerviosamente al estar ante la merced de una mujer armada con un látigo. Empieza suavemente, dejándolo sentir los múltiples dedos alargados de este azote y sube el ritmo con cuidado. Nos invitan a entrar al cuarto y ver más de cerca lo que está pasando. De pronto, entre el cosquilleo liviano, suelta un latigazo más fuerte que suena por todo el cuarto y vemos donde la piel le brinca al esclavo. Despacio y suavecito nuevamente, hasta que se viene otro con ganas. El esclavo se revuelca como quien quiere escaparse, pero sus manos están fuertemente atadas. Es por su propio bien, créanme. Dos, tres, cuatro, ocho azotazos luego y de su boca sale la palabra «rojo». Es el código que se ha establecido en la casa, el semáforo; verde dice que estás bien y que siga; amarillo pide un cambio de ritmo y que baje la intensidad; rojo es el freno a la acción; por último, azul pide mucha más intensidad. Ya este ha tenido suficiente y ocupa un descanso.

sado nota1

Se viene a jugar, a desinhibirse y a ser otra persona si quiere

Nos compramos unas bebidas y nos sentamos en la sala principal, donde detrás de la barra hay una pantalla con pornografía fetichista. De toda esta situación, es decir, estar en este lugar, con gente desnuda alrededor de uno golpeándose con diferentes objetos, lo que más incómodo me resultó fue la pornografía en el tele. Podía conversar con toda naturalidad y sin nervios mientras una chica guinda amarrada del techo y a otra la tratan como un gato, pero la maldita pornografía me tenía harto. Se sentía fuera de lugar e innecesaria cuando hay tanto que ver y hacer en el resto del lugar. El lugar se siente muy exclusivo con todos sus detalles, pero la porno abarataba la experiencia. Llámenme raro si quieren, pero yo hubiera puesto algo de cine clásico erótico como películas de Tinto Brass.

sado nota2

La cosa con el fetiche es que no se trata de penetración. En este lugar uno no llega a coger. Es básicamente un salón de juegos eróticos. Se viene a jugar, a desinhibirse y a ser otra persona si quiere. Ponte un antifaz y de pronto, eres nadie. Es un lugar raro para nuestra Costa Rica, un país donde la media de nuestra población es mojigata, tímida y recatada. Mucho misionero, polvo de gallo y misa los domingos. Sin embargo, se sorprenderían de la variedad de personas que llegan al establecimiento. Psicólogos, abogados, doctores y toda clase de profesionales con vidas normales vienen a vivir una segunda vida a este lugar. Muchos no saben lo mucho que lo disfrutan hasta que se dejan pegar la primera nalgada.

sado maso 3

Es el cumpleaños de Racso Agroyam (Hocico) y como regalo, nos muestran dos shows distintos de parte de los miembros de la casa. En el primero, una chica encorsetada se deja amarrar de manos de un tubo horizontal en el techo. Un Dominante (cara pintada, pantalones de cuero, ¿lo recuerdan?) empieza a juguetear con un azote sobre su espalda. Luego de soltar un par de golpes generosos, cambia de juguete y empieza a tentar la piel de la sumisa con un rastrillo pequeño. Aunque se ve que punza, se ve mayormente inofensivo. El cuchillo que sacó en seguida es otra historia.  Dejaba el filo caer y resbalarse con delicadeza por su piel, hasta que empezó a cortar las cuerdas de su corset. Cuando este cayó al piso, se reveló un bodysuit de encaje negro, que el cuchillo empezó a atacar por mordiscos. Con cada cuchillazo se revelaba más y más piel y la chica mostraba su placer con gemidos sutiles. Cuando quedó en nada más que sus cacheteros, el dominante la empezó a nalguear. Primero con la mano, luego con un azote, después una paleta, un chilillo y por último algo que creo llamarse un blackjack. La acción duró una media hora, con las nalgas quedando bastante marcadas; se podía ver los moretes debajo de las luces rojas que iluminaban la sala. La sumisa quedó respirando exaltada, temblando de piernas y, al parecer, muy satisfecha. La sala se llena de aplausos.

Me quité la nervia de encima y me apunté. Me fui a la tarima del centro…

El segundo show empieza con toda una lección acerca de los amarres. Vital imparte un seminario sobre las diferencias entre los amarres japoneses y americanos; él es partidario del kinbaku y el shibari, las escuelas japonesas de bondage. Nos cuenta todo desde el origen histórico, con relatos acerca de la utilización de los amarres para inmovilizar bandidos, que con el tiempo se evolucionó para servir el placer sexual y se desarrolló en un arte, el shibari, que se considera un arte; los nudos son elaborados, simétricos y ornamentales. Una de las performers de la casa es la que será atada; con extremo cuidado y delicadeza, Vital se toma los siguientes 15 minutos para crear un complejo sistema de nudos para inmovilizar a la chica. Sus brazos quedan detras de su espalda, sus senos quedan atrapados entre sogas y queda con un pie pegado al muslo y la otra pierna totalmente estirada para afuera. La suspenden de un aro de metal y se puede mover apenas para dar vueltas. Vital le coloca dos prensas en cada labio vaginal de los cuales guinda una pequeña pesa; luego prende una candela que deja derretir sobre todo el cuerpo de la víctima. Esta gime, se revuelca en sus amarres y da vueltas como un trompo. Al cabo de unos 20 minutos de estar suspendida, la sueltan y Vital le da un cariñoso abrazo y un beso en el cachete. La sala se llena de aplausos nuevamente. Nos explican que todo se trata de crear sensaciones más allá del coito para encontrar el placer. Se trata de caminar sobre el umbral entre el placer y el dolor para encontrar el punto medio que te haga estallar las sensibilidades de tu carne. La enorme sonrisa satisfactoria en la cara de ella lo dice todo.

sado maso 6

La noche empezaba a llegar a su conclusión. Le cantamos feliz cumpleaños a Racso, Vital hacía sus últimos anuncios y empezaron a invitar a los miembros del público a dejarse torturar un rato. Me quité la nervia de encima y me apunté. Me fui a la tarima del centro y sin necesidad de desvestirme, puse mis manos encima de mi cabeza mientras tanto Vital como su esposa Mitzuky me soltaban nalgadas con las manos. Me preguntan que como me va y, temerariamente, cometo el error de decir «azul». Ante esto, Mitzuky saca una paleta de casi metro y medio de largo que han apodado en la casa «Big Mama». Oh mierda, me dije a mí mismo. Tan solo tres paletadas luego, empiezo a sentir un cosquilleo doloroso. Les cuento que es una paleta pesada y ahora saben porque escribo todo esto sentado sobre un cojín.

Los miembros de La Esquina de la Mazmorra estarán presentes con un show más liviano en el Underground Fest hoy a las 6pm en Asylum, Paseo Colón.  ¿Qué tan curiosos se sienten?

allen

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: