Crónicas de un primate || La involución del hombre

Por: Adrián Young / Sociólogo /  Bajista en Prostitutas y de Ticking Time Bomb

Hace un par de semanas, mientras estaba en las afueras de un bar se acerca un individuo en compañía de un puñado más y haciendo uso de su buena intención por “conversar” imparte sin previo aviso el primer golpe agrediéndome no sólo a mi persona sino alardeando para que deje en paz a “su mujer” –obvio todo desde su perspectiva dominante- repitiendo continuamente “usted sabe como están las varas” (aún me sigo interrogando, ¿a qué “varas” se refería?). Por consiguiente, y contra toda autoridad se refleja como invade no sólo mi espacio personal sino el de la mujer como individuo y ser independiente.

MACHO ALFA ata

En consecuencia a lo anterior, el presente artículo se basa en analizar y reflexionar la forma de socialización masculina en donde la violencia toma posesión de los roles ejecutados por cada hombre como identidad, naturalizándolos en una manera propia de ser. Transgrediendo de esta manera tanto a las mujeres como a los hombres que desean salir de este esquema impuesto. Con un simple vistazo cabría pensar que se nace hombre, pero en realidad se llega a serlo. Si superamos el referente biológico del sexo, y nos situamos en el contexto social donde lo humano cobra su verdadera dimensión sobre la convivencia, comprobaríamos que esta se articula sobre los roles que las personas desempeñan en función de su identidad y de su status de macho

(Bonino, 2008: 07).

Cuanto más se intenta reflexionar sobre una acción violenta realizada en específico por un actor buscando “liberar” su enojo y desprender su “sed de venganza”, no queda más que buscar justificaciones y/o emociones que reflejen entender ese sentimiento de “valentía” o “macho alfa dominante, líder de la manada”. Esto me moviliza a pensar ¿qué parte interna de mi persona necesito restaurar para superar el insulto que siento? ¿Qué parte de mí me impulsa a seguir reproduciendo patrones de masculinidad violenta sobre un supuesto “macho alfa”? ¿La mejor forma de actuar y desprender el pasado es generando más violencia? ¿La solución es ir a buscar al individuo, golpearlo y generar un “ojo por ojo” para demostrar que el “más hombre” soy yo? Las preguntas anteriores fueron el detonante para enfocar y representar los distintos límites de libertad, además, la ansiedad que puede llegar a sentir un hombre para demostrarse tanto así mismo como a sus amigos ser el “más fuerte”el que tiene “más huevos” (utilizando el costarriqueñismo) y por ende, reaccionar de una manera imponente transgrediendo la individualidad misma en tanto violentar (en este caso) a una mujer por tomar sus propias decisiones y de igual manera al hombre con el que ella decidió estar.

38913674El concepto de “macho” en este momento, se podría sobrentender, pero ¿qué sucede cuando dentro de un grupo social masculino se manifiestan integrantes que hostigan al mal acto de violencia? Este tipo de hombres al no tener la capacidad mental para asimilar una situación en donde la mujer es libre de tomar sus propias decisiones, no puede controlar su “humillación” al sentirse rechazado, por consiguiente, se movilizan en una pseudo-representación dramática de la película “Karate Kid” haciendo valer su fuerza física e “instinto” de pelea para satisfacer su inconforme estado mental. Estas organizaciones patriarcales reproducen su intento masculino por “liberar” su odio latente, sin ponerse a analizar que siguen siendo retrógrados activos en pleno siglo XXI.

Este proceso de actuar en grupo violentamente (en manada) es enajenado y conforma la experiencia de los hombres desde el no-pensamiento y la no-interpretación, el no-reconocimiento y la no-reciprocidad. La socialización masculina aprehende la violencia como un ritual de la naturalización, normativo e institucionalizado, que sustenta y expresa, por sus formalidades estructurales, las diferencias de clase, etnia y cultura de sí mismos, agregando además, los roles que a través de los golpes se llega a ser el más hombre. (Garda, Huerta, sf: 26)

Dada esta naturalización en aspectos sociales el hombre como tal se ensancha el pecho en pronunciar sus actos de valentía y hombría al enorgullecerse por decir con cuantas mujeres se ha acostado, a cuantos hombres ha golpeado, y en señalar como tiene domesticada a “su mujer”. Esto ejemplifica como la mujer deja de ser persona cuando se junta con un hombre dominante, deja de existir su libertad de elección por su vida y se trasforma en una posesión directa materializada, su identidad deja de existir. Desde estas perspectivas es posible ampliar la definición de la violencia de género, la cual “abarca todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad moral y/o física”.

(Garda, Huerta, sf: 29)

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Sin más no extender este artículo, cito tres aspectos que me parecen interesantes, los cuales logré visualizar en un slogan –bastante pretencioso, por cierto- de una marca de ropa; sin embargo, concluyo pensando en que si vamos a renacer, renazcamos el hecho de aceptar como cada mujer es libre de dirigir su vida como mejor le parezca, sin dominar y anteponer nuestro ego masculino y machacar la aparente incompetencia de la mujer al “no poder defenderse por sí misma”. Si vamos a resurgir, resurjamos las formas de pensar prudentemente hacía un nuevo mundo donde la tolerancia es el factor principal para lograr ser mejores seres humanos. Si vamos a revivir, revivamos las ansias del ser humano por superar ser primates, lo que tanto le ha costado a la sociedad dejar atrás, por lo que más se ha esmerado, alcanzar ser un individuo pensante. No caigamos en la involución, no seamos más hombres participes del hecho violento masculino. “Renacer, resurgir, revivir”.

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Bibliografía

Bobino, L (2008) “Hombres y violencia de género, más allá de los maltratadores y de los factores de riesgo”. Ministerio de Trabajo e Inmigración Subdirección General de Información Administrativa y Publicaciones. Madrid, España.

Bobino, L (s.f) “Masculinidad hegemónica e identidad masculina”. Dossiers

Feministes 6. España. Gasteiz, V (2008) “Los hombres, la igualdad y las nuevas masculinidades”. Emakunde. España.

Garda, R. Huerta, F (s.f) “Violencia masculina”. Hombres por la equidad. México DF.

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