¡Esto es lucha!

¡Esto es lucha!

junio 25, 2016 0 Por LaBaseCR.net

Fue por ahí de 1995, más o menos a los 10 años, que vi mi primer evento de MMA en tele. Ver peleas reales, que eran tan diferentes a lo que venía viendo, me hizo olvidarme de la lucha libre por siempre. Luego de eso, vi varios reportajes sobre como estas peleas eran coreografías y me sentí decepcionado y engañado. Esta fue mi postura ante la lucha libre por mucho tiempo. De hecho, esta fue mi postura ante la lucha libre hasta hoy. Unas semanas atrás, un amigo con el que suelo crear anécdotas me contacto, muy efusivamente, con la siguiente pregunta:

“¿¿¿¿MAE USTED SABÍA QUE EN COSTA RICA HAY UNA ASOCIACIÓN DE LUCHA LIBRE????”

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Me envió videos y el afiche del evento y decidimos que había que asistir y ver esto. La promotora de estos eventos, Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), es basada en México, pero tiene ahora una rama en Costa Rica. Escogimos un luchador al cual apoyar: Epidemia, un extraño hombre vestido de verde con tripas pintadas en la panza. Bastó con leer que se hace llamar la “infección mayor” y que tiene un club de fans en Cartago autodenominados “Mocofans” para saber que este era el luchador para mí.

El evento en cuestión sería una Batalla Real, conocido en inglés como un Royal Rumble. En este evento, varios luchadores ingresan al ring e intentan tirar a sus oponentes por encima de la cuerda superior; al tocar los dos pies el piso afuera del ring, quedan eliminados. La batalla real usualmente se utiliza para definir un retador #1 al campeón. El campeón actual del CMLL es un luchador mexicano llamado Escualo, quien carga el título desde el 17 de octubre del 2015.

El local era un gimnasio de boxeo y artes marciales ubicado en un segundo piso; nos recibió un joven a la entrada del local, y ya en el segundo piso, el mismo joven nos daba la bienvenida. Me tomó un segundo para darme cuenta que eran gemelos; el par de hermanos idénticos realizan diversas tareas para la organización, desde cobrar y recibir entradas, sentar a los asistentes y hasta grabar las peleas.  El público es diverso e inesperado. Hay hombres treintones, adolescentes, madres con sus hijos y hasta una conocida que jamás esperaría encontrar en una ocasión como esta.  La gente llega con pancartas, poppers de confeti y hasta camisetas dedicadas a sus luchadores favoritos. Los campos son limitados; para el momento de empezar el show, todas y cada una de las sillas plegables estarían ocupadas.

Se apagan las luces y la voz del presentador abre el evento con un video introductorio proyectado en una de las paredes; un showcase de sus luchadores y los momentos más emocionantes vividos en el ring hasta el momento. La gente se vuelve absolutamente loca apenas arranca el evento. Explotan tubos de confeti por doquier y cantan rítmicamente “¡Esto-es-lucha! ¡Esto-es-lucha!“. Realmente se siente como un evento de lucha de los que uno ve en la tele, hasta con el nu-metal sonando a toda máquina.

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Antes de la batalla real, vendrían unas cuantas peleas; la primera sería entre Kaiser, un enmascarado de gran tamaño y barba rubia, y Netflyte, un ágil peleador liviano. Con sólo la entrada de cada uno, se divide el público. Es aquí donde entra otro elemento común de la lucha libre: lo políticamente incorrecto. Los fans de Kaiser cantan “¡Vamos Kaiser! ¡Vamos Kaiser!” mientras los detractores de Kaiser gritan “¡Kaiser Loca! ¡Kaiser Loca!”. Por otro lado, los detractores de Netflyte gritaban “¡Vamos Netflix!”. Netflyte trajo al ring un estilo rápido y ágil, con muchas movidas voladoras, mientras que Kaiser tenía movidas de poder y llaves fuertes. Al final, Kaiser sería el vencedor al terminar a Netflyte con un powerbomb.

El segundo combate sería una lucha de exhibición entre el campeón, Escualo y Ares el dios de la guerra. Escualo sale con su cinturón de campeón y al son estruendoso de un corrido mexicano. Ares sale con un exceso de escarchado en su traje y su estilo asemeja lo que yo catalogaría como “Tico-Fresh”. El campeón es querido por algunos, odiado por otros. Algo es claro: Escualo sabe mover al público, para bien o para mal. Una fan, quien aparentemente es popular y la cabeza de algún fan-club, es señalada por Escualo quien empieza un canto de “¡Vieja Loca! ¡Vieja Loca!”, a la cual la misma fan y su crew lo señala de vuelta con el canto “¡Viejo Enano! ¡Viejo Enano!“. El combate entre estos dos es más rápido, más movido y más emocionante que el primero; ambos luchadores parecen tener más experiencia y al ser ya la tercera vez que se enfrentan, presentan más fluidez en su lucha. Escualo saldría victorioso después de un par de movidas ilegales, a la protesta de algunos y la aclamación de otros.

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La tercera lucha nos presentaría a Brujo vs. Steven “The Lion” King. Brujo entra con una canción de Dimmu Borgir y utiliza una máscara similar a la de Spawn. Steven, por otro lado, sale al son de un reggae, rojo, amarillo y verde y utiliza el uniforme de la Escuela Tortuga. Esto último provocó que el público soltara los cantos “¡Vamos Krilin!”, “¡Vamos Yamcha!”, y “¡Mister Popo!”, agregando una pizca de racismo costarricense que está presente en cualquier evento deportivo. El combate fue un ejemplo de una clásica pelea entre un Powerhouse (Brujo), es decir, un luchador grande y fuerte, contra un High-flyer  (Steven King), en la cual el grandote fue el vencedor.

Las luces se apagaban nuevamente y empezó a rodar una proyección, donde, a mi asombro, salía Luis Carlos Monge (sí, el de canal 7), no como presentador (el presentador se llama Wilberth Arroyo), ¡sino como luchador! ¡Ni siquiera utiliza máscara! “Perro de Traba” como se apoda Monge, introduce a un luchador que ha estado ganando popularidad; es el mismísimo Epidemia. Le hacen preguntas y solamente gesticula. Epidemia, ¿usted qué es? le pregunta Monge. ¡Es un moco! ¡Es un moco! contestan sus fans por él.

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Termina la proyección y finalmente, el evento principal de la noche , la Batalla Real, comenzaba. 15 luchadores entrarían al ring, pero sólo uno vencería; los primeros dos serían Cyrkus Clown, un payaso malvado que suele perder, y el mismo campeón, Escualo, entrando por puro ego a tratar de ganar la batalla. Después de algunas movidas técnicas de Escualo y unos fajazos literales por parte del payaso, entraría Lápida, un mórbido peleador con máscara de calavera. Escualo dominaba la pelea hasta deshacerse de Cyrkus Clown, lanzándolo por encima de las cuerdas. Lápida sufriría pronto un destino similar, al quedar eliminado segundos antes que entrara el siguiente peleador, Kaiser. Kaiser, es el retador actual al título, por lo que veíamos una pincelada de lo que sería el combate oficial por el título. El intercambio fue parejo hasta que entraba Brujo al ring; sin misericordia alguna derribaba a ambos Escualo y Kaiser repetidamente hasta que se despertaron y lograron balancear la pelea. Con tres hombres en el ring, entraba Netflyte por los aires atrapando a Escualo de inmediato en una tijera voladora.  Netflyte dominaría por unos momentos, pero Escualo lo detuvo…eso es hasta que Kaiser sacó el fuerzón para mandar al campeón por encima de las cuerdas  y eliminarlo de la batalla, a sorpresa de muchos. ¿Una premonición del futuro? Acto seguido, llamarían al ring a La Tortuga, el árbitro residente de CMLL. La Tortuga se rehusaba a ingresar al ring a pelear, al coreo de ¡Tiene miedo! ¡Tiene miedo!. Efectivamente, tenía bastante miedo, se puso una cinta en la cabeza y valientemente se metió al ring, pegando manazos al pecho de los otros tres. Su momento duró poco ya que fue acribillado a patadas enseguida; luego de esto, por voluntad propia, se lanzó por encima de las cuerdas para quedar eliminado.

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Los dos siguientes en entrar al ring serían Gotze y Ares. Gotze, un luchador galán con movidas poderosamente homoeróticas, entraría fuerte, pero Ares vendría despúes de él a controlar la pelea con su fuerza y tamaño. El peleador más extraño de la noche, Guacamo El Pistolero Escocés, entraría al son de un banjo, bailando en sus leggings multicolor y quitándose la máscara por ninguna razón aparente. Su momento duraría poco ya que el siguiente luchador era el mismísimo Luis Carlos Monge. Monge demostraría sus proeza de luchador, siendo el peleador más dominante de los siete presentes en el ring. Wilberth Arroyo, presentador oficial de CMLL, sería el próximo llamado al ring. Luego de tratar de llevarse bien con los presentadores, Monge le diría: Ah sí, yo sé quien sos vos…¡el próximo eliminado imbécil! Y eso mismo fue lo que pasó.

Por fin, el peleador que venía a apoyar, Epidemia, entraría a la batalla. El clamor fue el más fuerte de la noche, su fan club levantándose a corear su nombre y a reventar bombas de confeti. De aquí en adelante, la pelea cambiaría el ritmo. Monge sacó a Gotze, Ares sacó a Monge; Steven King sería el último en entrar con su juego acrobático, pero sería pronto sacado por Ares, quien seguidamente sería sacado por Kaiser. Golpeados y exhaustos, quedaban solamente Epidemai, Kaiser y Brujo en el combate. Brujo y Kaiser se juntaban para aplastar a Epidemia, pero el moco se rehusaba a caer, botando a ambos de una doble patada voladora. La infección mayor se armaba de valor verde e hizo sacado a Kaiser. El rojo teutón recibió mucha burla del público, y hacía mostrar su enojo pegándole al ring; señaló a Epidemia una última vez antes de dejar el arena. Quedaban solamente dos y no había duda alguna a quién apoyaba el público. La tensión incrementaba y Brujo sabía que estaba no sólo contra un moco, sino contra toda una epidemia. Intentó parar la infección, pero no pudo más que enfermarse. Guindando contra las cuerdas, Brujo recibió un último golpe por Epidemia y cayó fuera del ring. El arena simplemente explotó. Podían haber poco más de 100 personas en el público, pero se sentían como unas 1000. Volaban serpentinas y bombas de confeti, el mismo fan club de Epidemia se metió al ring a celebrar con él y la emoción era auténtica.

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Sabemos que es todo escrito. Sabemos que es coreografiado. ¿Los golpes? Son reales, en mayor parte. ¿El atletismo? Es real también. Pero lo más importante es que las emociones son reales. Existe una suspensión de incredulidad cuando se entra a un evento de lucha libre. Por las horas que estás ahí adentro, disfrutando del espectáculo, te la crees. Al igual que ver una película que te pone a correr el corazón o las lágrimas, quienes disfrutan de la lucha se dejan llevar por esas mismas sensaciones. Es fácil criticarlo y catalogarlo como barato o ficticio, pero después de esta noche vi el esfuerzo conjunto de un gran equipo de entretenedores que se esmeran por llevar a su público un espectáculo bien hecho. El presupuesto es bajo pero de eso hacen mucho más de lo que uno se espera. Puedo decir, con toda sinceridad, que el espectáculo de lucha de CMLL es más genuino que lo que vemos en las federaciones grandes de lucha. Quien lucha en el ring de CMLL, lo hace por su extraño amor a la lucha y por los fans, quienes conforman la otra mitad del show.

allen

jowi