Transmisión extraterrestre || Perra pop Monte y Señorita Abril [Crónica]

El 5 de mayo del 2015 leí un mensaje de la Perra Pop que indicaba que una transmisión extraterrestre había sido recibida.

Interesante, pensé, espero que traigan dulces de cualquiera que sea el planeta de donde vienen.

La transmisión indicaba que un equipo alienígena conocido como Señorita Abril aterrizaba en San José el 7 de mayo. Interesante, pensé, espero que traigan dulces de cualquiera que sea el planeta de donde vienen. Rápidamente llamé a un fotógrafo, Jeanka, para que me acompañara a este evento singular de índole intergaláctica. La Perra Pop en su mensaje había indicado que aterrizarían en el Lobo Estepario, un bar sobre la avenida segunda. No entendí por qué, pero supuse que tenía algo que ver con la cerveza a precio cómodo o los nachos vegetarianos que sirven en ese establecimiento.

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Cuando llegamos al Lobo Estepario, nada parecía fuera de lugar. No vi extraterrestres por ningún lado y empezaba a preocuparme que alguien me había vacilado. Estúpido Allen, pensé, sólo a usted se le ocurre que va a ver extraterrestres.

“Están arriba.”

Un momento, pensé, dándome cuenta que no había entrado a ningún cuarto… ¡había entrado a la nave espacial de Señorita Abril!

Psht. Obvio. Vienen de arriba entonces aterrizan arriba. Subí las gradas y me topé con una fila al frente de una puerta. Me indicaron que los extraterrestres estaban detrás de dicha puerta pero que tenía que esperarme. Maté unos cuantos minutos conversando con algunos conocidos hasta que la puerta se abrió y una luz extraña emanaba del interior del cuarto. Al entrar, estaba oscuro y todo era azul y amarillo neón del blacklight que proveía la única iluminación (posiblemente porque su visión extraterrestre  solamente se adapta a este tipo de luz). Habían ojos y rayos por todas las paredes viéndome, observantes, analíticos y fuera de este mundo. Estoy seguro que leían mi código genético o algo por estilo. Nos estudian y aprenden de nosotros. El cuarto estaba frió  y era pequeño, con capacidad para unos 100 navegantes. Al final de éste había instrumentos llenos de luces. Un momento, pensé, dándome cuenta que no había entrado a ningún cuarto… ¡había entrado a la nave espacial de Señorita Abril! Debo decir que no esperaba jamás que un lugar como el Lobo Estepario tuviera un puerto de aterrizaje para naves interespaciales; es realmente fascinante. El embajador apuntado de la Señorita, Perra Pop, se paró al frente de los controles de la nave para introducir a sus pilotos y tripulación.

En medio de la gente hicieron su paso, glamurosos, misteriosos y bizarros, los cometas de la Señorita Abril. Enmascarados por su  incompatibilidad al oxígeno (me imagino), B-612 (guitarras y voz), Polaris Bleu (bajo y voz), Sozin (teclados y voz) Madame Bowman (percusión y voz) e Itokawa (batería) tomaron el mando de su nave y despegaron la máquina que nos llevaría, empacados como sardinas en la pequeña cabina, a volar por el espacio y, como me daría cuenta luego, por una dimensión alterna del tiempo también.

[button size=large style=square color=blue align=none url=http://portafolio.labasecr.net/?p=771]Set de fotos || Señorita abril[/button]

Me di cuenta que estos visitantes espaciales ya habían secuestrado alguno de los terrícolas presentes en alguna otra ocasión porque tenían un coro de humanos cantando desde el público durante varias de sus canciones.

En esta dimensión alterna del tiempo podíamos escuchar música del pasado, pero vista por un lente del futuro. Escuchábamos un doo-wop de los 50’s decorado con rayos espaciales; disco y funk sazonado con chispas de algún new wave más nuevo que el de los 80’s que todos conocemos; y así con otros sonidos y estilos retorcidos y amalgamados, deshechos y rehechos, estirados y encogidos, muertos y renacidos. Era un viaje en el tiempo, de eso no hay duda, pero de una manera que los humanos no podemos ver el tiempo usualmente. Me recuerda un poco al concepto de los Tramalfadorians de Vonnegut, quienes tenían la habilidad de experimentar la realidad en cuatro dimensiones, la cuarta siendo el tiempo, el cual podían observar tal como un observa el largo y ancho de una caja. La música de los extraterrestres nos llevó al pasado y al futuro al mismo tiempo. Nos da también una vuelta por el presente, en San José, Costa Rica con  una interpretación de La Maraca de Sonámbulo. Me di cuenta que estos visitantes espaciales ya habían secuestrado alguno de los terrícolas presentes en alguna otra ocasión porque tenían un coro de humanos cantando desde el público durante varias de sus canciones.

Cuando el viaje interespaciotemporodimensional de Señorita Abril llegó a su fin, dieron su tarima-nave a un grupo terrícola que ya muchos conocen bien; los inigualables Monte.

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¿Qué puedo decir de Monte que no se haya dicho ya? En relativamente poco tiempo Monte se ha convertido en una de las bandas más icónicas de San José. Sus miembros tienen todos ya historia escrita en la música nacional; cuentan con un pionero de la música de la calle como lo es Adrián Poveda, un erudito del rock experimental en Pablo Rojas y una fiera parlanchina detrás de la batería en Franco Valenciano, quien comanda una reputación por sí mismo. Monte es una receta para hacer himnos urbanos y esto queda demostrado en cada chivo donde ponen a cantar y a bailar al público que les caiga. Recuerdo ver a Poveda en UFO con pelo azul, tocando con huevos y angustia, el Luigi al Mario de Montero en tarima con esa banda. Ahora es el frontman de su propia banda y la lidera con más pasión que nunca; cuenta con su propio sidekick en Valenciano, el cuál convierte los momentos entre las piezas en conversaciones simpaticas y charlatanas con el público. Uno realmente no sabe que va a pasar cada vez que una pieza termina y Franco empieza a hablar, pero lo que uno siempre sabe es lo que pasa durante las canciones de Monte: el público se enciende, el público se agita y el público quiere hacer un molote.

El moshpit se armó en esa pequenísima sala. Nadie se lo esperaba, pero… ¿qué esperaban? Un cover de Cordero de Dios

El espacio era minúsculo y todo el mundo estaba en constante contacto involuntario con quienes los rodeaban. Monte soltó su coctel molotov. Lo sentimos, extraterrestres. ¿Para que invitan a Monte a tocar en su nave pequeña? Era inevitable. El moshpit se armó en esa pequenísima sala. Nadie se lo esperaba, pero… ¿qué esperaban? Un cover de Cordero de Dios (sí, la que está pensando) y un par de empujones luego, Monte daba gracias a su público por portarse mal y hacer el moshpit más hermético en la historia del Lobo Estepario.

[show_hide title=”PerraPop Próximas Fechas”]Los Acetatos y Vicepresidente el 14 de mayo // Seka y Rex Begonia el 21 de mayo Paola Rogue y Aifon el 28 de mayo[/show_hide]

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Para un jueves casual por la noche, debo de decir que un viaje por el tiempo y el espacio y luego patadas en la nave es mucho más de lo que esperaba que pasara. La Perra Pop se trae algo interesante entre manos si éste es apenas el primero de tantos chivos planeados. ¿Quiere ver un chivo íntimo, orgánico y puro? ¿Quiere ver música desnuda y honesta? Los jueves en el Lobo Estepario le pueden dar eso. Recuerde, eso sí, es para ir por la música, no para socializar. En este espacio hay respeto entre público y músico y es eso lo que lo hace especial.

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allen

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